
En el sector de los envases estamos viviendo un cambio silencioso pero profundo. Durante años, la conversación se centró en cuánto recogíamos y cuánto reciclábamos. Hoy, con el nuevo marco normativo y con un mercado que exige materiales secundarios de calidad, la pregunta relevante ya no es solo ‘¿reciclamos?’, sino ‘¿podemos demostrar que el sistema funciona de extremo a extremo?’. En otras palabras: si queremos que la economía circular deje de ser un objetivo genérico y se convierta en una realidad industrial, necesitamos mecanismos que conecten producción, consumo y gestión del residuo con …